sábado, 17 de julio de 2010

EL CAMINO DE (la) SEDA




Los días transcurren a la velocidad de la luz, y los veo pasar y los acaricio y pienso que me gustaría atraparlos, pararlos, detenerlos, lo mismo que intento apresar el paisaje de verde y mar que se clava en mi retina cuando llego a casa desde más allá la frontera.

Se que puede resultar obsceno, dadas las circunstancias, que me queje por tener mucho trabajo. Y no, no es eso. No me quejo. Pero a estas alturas siento que el disco duro que está instalado en algún lugar de mi cabeza se está atascando, que quizá esté a punto de romperse.

Yo que me jacto de memorizar fechas, datos, detalles, números de móvil y de matrículas, artículos del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ayer no fui capaz de recordar el nombre del pueblo donde veraneé tantos años.

Fíjate, esta misma mañana, me quedé en blanco con el teléfono en la mano, mientras una voz repetía diga, diga, al otro lado. Una y otra vez, diga, diga... Y yo sin nada qué decir, porque no sabía a quien había llamado. Colgué. No te rías, es cierto.

La nevera no funciona. No se si llamar al técnico o ir a mirar mañana una nueva. Después de todo ya tiene sus años y quizá nos cueste más repararla que comprar otra si nos ponemos a comparar. Se deshicieron los helados y se consumió la escarcha.
Y todo lo demás se echó a perder, me dí cuenta cuando ví agua en el suelo pero ya era demasiado tarde. Qué desastre.

Supongo que es lo que ocurre cuando el frío desaparece, cuando el invierno coge sus maletas y se marcha a vestir de gris otros corazones.

También mi congelador se estropeó. Y me deshice y se consumió el hielo. Me volví agua. Llevaba demasiado tiempo habitando en el Polo Sur, blanca y huidiza, bebiendo la luz de una aurora boreal empeñada en no dejarse ver.

Pero ahora soy yo, empiezo a ser yo, otra vez...

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Ella acaba de caer en la cuenta de que hace cinco minutos que parlotea mientras preparan la cena. Se da la vuelta y lo mira. Apoyado en la barra del desayuno, con los brazos cruzados y una lágrima a punto de asomar a sus ojos.

.- Qué haces?
.- Mirarte.
.- Y no dices nada?

El se acerca y la abraza por detrás. Con una mano, suelta el Staedler del dos con el que ella se ha hecho un moño enrollando la melena sobre su nuca y traspasándola luego con el lápiz. Con la otra, inicia una danza pequeña e improvisada. Le acaricia la caracola del oído, el lóbulo de la oreja. Desciende hacia el cuello y le hace cosquillas, y sopla sobre su omóplato dolorido y besa la piel que recubre los músculos eternamente contracturados.

Con un solo dedo comienza un viaje con destino final y principio incierto. Recorre la delicada línea que su columna vertebral dibuja bajo el camisón blanco.

Sobre la tela de ese vestido tenue, avanza muy despacio y retrocede, sube y baja como si no quisiese llegar jamás a la estación que alberga un mar infinito.


Sobre ella y para ella, traza un largo camino de seda...

Y mientras Kítaro, desde la sala, tal vez por pura coincidencia, tal vez porque todo está escrito en las estrellas, pone nombre a la magia y llena de música la gran pompa de jabón que inexplicablemente ha aparecido en la cocina.

KITARO/ THE SILK ROAD (versión en directo, mi favorita)

jueves, 8 de julio de 2010

PERMITIDO SOÑAR



Proponerse cosas no es conseguirlas, pero la actitud es importante (T)


Creo que los que me conoceis un poquito sabéis de mi pasión por el fútbol. Corrijo. De mi pasión por el fútbol cuando juega el Sporting, o el Barsa o por supuesto, la Selección. Creo que no sería capaz de tragarme un Arsenal- Bayern aunque alguna vez lo he hecho (creo)

Los que me conocéis en persona, diréis, decís, que no me pega nada. Que viéndome cualquiera diría de lo que soy capaz cuando me pongo una bufanda al cuello o me pinto una bandera en la cara. Que digo yo que no es incompatible el hecho de ser una chica mona (je) y fina (je) con saberte los fichajes de invierno y esas cosas...

Hoy estoy feliz. Porque he tenido que esperar casi cuarenta años para ver a España en una final del Mundial. Porque lloré como una tonta cuando Eloy falló aquel penalty, porque maldije en arameo cuando a Luis Enrique le partieron la nariz en aquel partido infame contra Italia. Porque siempre me repetía a mí misma como un mantra aquello de "jugamos como nunca, perdimos como siempre"...

Hace unos días leí en el Marca (sí, me gusta leer el Marca y el As y el Mundo Deportivo) un artículo acerca del cambio en nuestro equipo. Hablaba de cómo había cambiado la mentalidad de la Selección. Porque no cabe duda de que tenemos unos grandísimos jugadores, sin duda el mejor equipo del mundo aunque el Domingo perdamos. Pero eso no es todo.

Alguien me regaló una frase esta mañana: Proponerse cosas no es conseguirlas, pero la actitud es importante.

Y pienso en que es algo que yo he pensado desde siempre, aunque tantas veces me cueste ponerlo en práctica. A veces me cuesta creer en mí misma, me agobia la responsabilidad, el miedo, la duda, ese sentimiento de culpa que siento casi siempre. Y es en esos días cuando las cosas me salen torcidas, cuando viene Murphy a recordarme que si algo puede salir mal, saldrá mal...


Por eso estoy convencida de que el haber llegado hasta aquí ha sido el resultado de una combinación perfecta de técnica, fortaleza y sabiduría. Pero también de tesón y lucha. Antes teníamos la Furia, pero a veces la Furia no es buena consejera. Nos hace irreflexivos y nos convierte en nuestros peores enemigos. Me gusta más la Roja.
De sangre, del color de los claveles y de las noches de pasión. La Roja que confía en sí misma. Quien dijo miedo?

Dos horas de risas, de uñas mordidas, de abrazos, de canciones, de nervios. Dos horas entre amigos, como siempre, como nunca... y estoy contenta, mucho. Dos horas de acordarme de mi padre, de mirar hacia atrás esperando encontrármelo con su cigarrillo perenne en la boca. Buscando sus gestos enfadados, sus insultos divertidos hacia los árbitros y los jugadores. Zampón, manta, paquete y alguno que otro más subido de tono. Ya no estaba para tranquilizarme, para decirme que ganaríamos, para explicarme por enésima vez la ley de la ventaja. Pero se que lo ha visto desde algún lugar y que estará contento y feliz sentado en alguna nube.



Estamos en la final. Y creo que sí, que todos los días son buenos para hacer pequeñas cosas que al final son grandes. Que tal vez sea cierto eso de que querer, si quieres de verdad, es poder.
Se que soy imposible. Afirmo que soy imposible. Quería escribir algo sobre nuestra Selección. Algo intrascendente y lúdico y al final me he puesto seria y reflexiva y un puntito Tremenda. En fin...genio y figura.

Como siempre, no puede faltar la banda sonora a esta entrada. Poner el Viva España de Escobar sería excesivo, aunque no niego que me han entrado tentaciones, que cuando me sale la vena cañí no hay quien me pare. Así que me quedo con el himno al nuestru Guaje. Porque hoy la canté tropemil veces. Y las que me quedan. Porque debería ser obligatorio soñar. Porque está permitido soñar. Y porque sí...

Nos vemos el Domingo. Si eso.
Buenas noches!



LOS BERRONES/ VILLA MARAVILLA





Edito para decir que a veces los sueños se cumplen. Y la calle y los corazones estallaron de alegría. Y todo fue una fiesta...

sábado, 3 de julio de 2010

DONDE DA LA VUELTA EL AIRE



Donde da la vuelta el aire o más lejos quiero ir
Donde todo el mundo pueda y cuando quiera ser feliz...




(modus vivendi)
Sentada sobre muro de silencio y prisas.
Haciendo inventario de los afectos que poco a poco se han ido escapando como ladrones reincidentes, presos en una cárcel de papel.
Intentando cuadrar los debes y haberes del corazón.
Anotando en una agenda de tapas azules citas con vidas ajenas.
Caminando siempre deprisa (porque no se hacerlo de otro modo).

Coleccionando caracolas y miniaturas de frascos de perfume.
Tropezando contra cualquier cosa, cayendo en cualquier sitio.
Riendo a lágrima viva.
Llorando a carcajadas.

Descubriendo el mundo con los ojos de una niña.
Viviendo el mundo con el cuerpo de una mujer.

Estoy tan cansada, cariño...



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(modus operandi)
Hay un sitio cerca de aquí donde siempre es de noche y siempre hay luna llena y las estrellas son legión. Donde el mar está en calma y un faro pintado de verde lame con su luz olas que no existen.

Allí me encontrarás escribiendo versos sin rima en un cuaderno sin hojas. Desnuda y libre. Aguardándote con la certeza de que nunca vendrás.

En ese país inventado que jamás debió existir enterraré los pies para que no puedan escapar a su destino y ahogaré mi voz por si quiere cantarte. En ese paraíso que dibujé con tiza para los dos podrás hallarme, si es que te apetece buscar entre los restos del naufragio. A pesar de todo.

Dibujaré un mapa de saliva y besos sobre tu espalda. Y trazaré con mi pelo un camino de cosquillas en tu pecho.
Para que no puedas perderte.
Para que sepas que ese es el lugar exacto en el que te espero.

Justo donde da la vuelta el aire.


FAMILY/ DAME ESTRELLAS O LIMONES

martes, 22 de junio de 2010

DOROTHY



En algún lugar sobre el arcoiris,
los cielos son azules
y los sueños que te atreves a soñar
se vuelven realidad...




Dorothy se fugó una noche de su propio corazón buscando un lugar mejor más allá del arco iris. Había oido hablar de una tierra donde era lícito soñar. Una vieja canción de cuna contaba que había sueños que se hacían realidad si tenías valor para imaginarlos. Y ella quiso cantarla encaramada sobre la colina de la ternura y los niños que se negaban a crecer.

Sus pies con chapines rojos volaron sobre un camino de baldosas amarillas en pos de sus deseos y un día, creyó ver a lo lejos algo parecido a la luz de los anhelos que se materializan. Pero cuando llegó a la Ciudad Esmeralda se dio cuenta de que nada era como había imaginado. Descubrío que aquella nana no contaba toda la verdad. Sus sueños se desvanecieron en un mar de dudas y silencio y en el cielo una estela de humo le dijo una y otra vez: Ríndete…

Cuando el globo se fue sin ella, lloró resignada, creyendo que su destino era permanecer en Oz para siempre. Pero un hada de la luna le susurró al oído que podía usar sus zapatos de rubí para regresar a casa. Y le explicó que si no se lo había dicho antes era porque Dorothy tenía que aprender por sí misma que cuando no puedes encontrar el deseo de tu corazón en tu propio patio, es porque nunca lo perdiste realmente…

Golpea tus talones juntos y repite una y otra vez, no hay lugar como el hogar, no hay lugar como el hogar, no hay lugar como el hogar ...

Y volverás a tu sitio.

Todos te dirán que fue solo un mal sueño. Y tú, tal vez aún convencida de que fue real, sonreirás y pensarás que realmente, se está mejor en casa que en ninguna otra parte…

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.- Bailas?

.- Vale.

.- Estás preciosa, lo sabías? Por cierto… Estos son los zapatos?

.- Sí, son los que me trajiste de Londres…

.- Dorothy, yo…

.- No, no digas nada. Yo lo siento tanto, tanto. No sé que me pasó, quise huir tal vez, creí que había un mundo mejor ahí fuera, construí una casa de sueños y te dejé fuera. Lo lamento, de verdad. No sabes cuanto daría porque nada de esto hubiese sucedido. Te hice tanto daño…

El detuvo sus palabras acariciando su boca con los dedos. Y la mandó callar. Chissssssssssss…

.- Dorothy, yo te quiero. Eso lo sabes, verdad? Probablemente no sepa decirte cosas bonitas, no se escribir poemas ni dedicar canciones románticas. Y no te abrazo cuando estás triste o cansada. Pero eres lo mejor que me ha pasado en la vida, yo no se vivir sin ti aunque a veces no te lo diga. Cambiaré, te compraré flores todos los días y todas las noches antes de dormir te diré que te quiero y te guardaré entre mis manos para que nada ni nadie te hagan sufrir. Te lo prometo.
Estás llorando?

.- No, es solo que me sudan los ojos.-
dijo Dorothy, rememorando aquella vieja broma que era solo de los dos.
Yo no quiero que cambies, ni quiero flores ni canciones bonitas. Ni palabras rebuscadas. Al fin y al cabo las palabras son solo eso, palabras. Quiero que estés conmigo y que todo vuelva a ser como era antes. Nada más. Quiero regresar. Necesito regresar.


Dorothy escondió su cara entre el pecho amplio y fuerte de aquel hombre que la amaba más de lo que nadie lo había hecho jamás y aspiró su olor a Agua Fresca. Una mancha de agua salada y rimel se dibujó sobre la camisa de su compañero de viaje.

.- Vaya, mira como te he puesto, con lo mal que se va el maquillaje.

.- No importa. Así llevo algo tuyo aquí conmigo. Vuelve a casa, por favor.

No quería que el resto de los invitados la viesen llorar. Odiaba llorar en público y sabía que los cotilleos estarían servidos. Pero no podía parar, no quería parar.

Se detuvo un momento y golpeó una y otra vez sus talones juntos. Y repitió muy bajito, muchas, muchas veces: no hay lugar como el hogar, no hay lugar como el, no hay lugar como...

Sobre sus zapatos de tacón de color rojo comprendió que el camino de baldosas amarillas había sido necesario. Porque así estaba escrito en las líneas de su mano.

Y porque tenía que aprender por ella misma. Tropezar, caer. Levantarse. Navegar, naufragar y seguir. Para ser consciente de que más allá del arco iris sólo habitan nubes y cielos irreales, que los problemas saben a limón, que la vida está hecha de gestos y afinidades.

Para darse cuenta de que cuando el deseo de tu corazón no aparece en su propio patio, es que nunca lo has perdido realmente...


EVA CASSIDY/ SOMEWHERE OVER THE RAINBOW

lunes, 14 de junio de 2010

LOS MOTIVOS DEL AGUA



Más allá de cuanto puedo recordar,
la lluvia ha estado cayendo.
Nubes de misterio siembran la confusión sobre la tierra.
La buena gente, a través del tiempo, tratando de encontrar el sol.
Y me pregunto, todavía me pregunto, quien detendrá la lluvia.

(...)
Y la lluvia sigue cayendo sobre mis oídos.
Y me pregunto, todavía me pregunto quien detendrá la lluvia.



... sigue lloviendo.

Miro desde mi ventana y compruebo que el cielo se ha vestido de gris, que yo voy vestida de gris, como si inconscientemente hubiese querido confundirme con este paisaje de primavera inusual y desesperada.

Imagino que allá arriba, más arriba del pentagrama por donde vuelan los pájaros y los cables de la luz, el aire frío y el aire caliente libran su peculiar lucha de teatro de títeres. Marionetas de trapo que deciden y ajustician remolinos de nada. Y fabrican nubes anchas y densas como las caderas de una madre de siete hijos.

Y se deshacen en lluvia que escupe sobre la tierra y se lleva por delante vidas y sueños. Veranos debajo de una higuera, viendo el mar desde la terraza del Molín del Puerto. Veranos que huelen a patatas fritas y cacahuetes a la sombra de las estrellas y viajes en un Panda blanco cantando Supertrouper a todo lo que daba nuestra garganta...

Supongo que el agua tiene sus motivos. Que el agua es como los sentimientos. Intentamos amurallarlos, contenerlos, encerrarlos en un pantano para cuando el corazón se quede seco y ya no tenga hambre.

Cambiamos el cauce del río del alma, evaporamos los lagos que habitan en nuestros ojos para que no hablen de tristeza ni de desencanto. Hundimos bajo tierra nuestros labios de besos equivocados para que nunca lleguen al océano. Torcemos los arroyos y los vericuetos de nuestras manos para que todo sea como nos gustaría que fuese...


Pero el mar es sabio. El mar nunca se equivoca. El mar siempre acaba reclamando lo que es suyo. Y entonces, todo se desborda, se anega, se inunda. Y el agua que durante tanto tiempo había estado contenida, explota entre nuestros dedos y nos hacemos de agua, somos solo agua. Regresamos al mar y somos solo mar.

Sigue lloviendo. A veces llueve incluso en días soleados, lo sé. Pero aún así no puedo evitar preguntarme quien detendrá la lluvia...


CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL/ WHO`LL STOP THE RAIN

sábado, 5 de junio de 2010

IN TRUTINA



In Trutina- Carmina Burana

En la balanza incierta de mi razón
los dos luchan de modo contradictorio
amor ansioso o pudor
pero yo elijo lo que veo,
ofrezco mi cuello al yugo:
...me someto a tan dulce yugo


Ayer se cumplió uno de mis más viejos sueños. Dicen que si anhelas algo con mucha intensidad, que si cierras los ojos y pides a tu Hada Madrina un deseo en una noche de luna llena y estrellas, éste se cumple. Algún día.

Ayer solo fui un granito de arena, una gotita de agua en un mar de voces e instrumentos. Pero me sentí feliz, tan feliz como no recordaba y llena de mil cosas y sentimientos que no puedo explicar con palabras. Me gusta cantar, me gusta esa sensación de unir mi voz a otra y a otra y a otra. Me gusta sentir la música fluyendo en mí, dentro de mí, fuera de mí (eso también te lo debo a tí, papá).

http://www.lne.es/oviedo/2010/06/04/buena-fortuna-carmina-burana/924603.html



Mientras escuchaba absorta y con la gargante hecha un nudo a la soprano interpretando In Trutina, ocurrió algo extraño. Como si una antigua muralla se derribase en mi interior por el mero roce de un soplo de viento.

Como si algo me estallase por dentro y se bajase un telón de terciopelo rojo y reproches anunciando el fin de la función: Dejé de arrepentirme.

Soy así y no quiero cambiar. Mil veces, un millón de veces más volvería a elegir la pasión. En mi balanza lucharon el amor loco y el pudor y el miedo. La razón y el corazón. La cordura y la locura. Mis pies caminaron sobre la arena y el agua, y quise tener alas y volar. Y viajé en el aire hacia el Oeste sin poder hacer nada, sin querer hacer nada.


Durante muchos días y alguna noche negra he pensado y he intentado convencerme a mí misma de que había elegido mal. Creí que me había equivocado, que el platillo debería haberse inclinado hacia el otro lado. Me lamenté por haber jugado con el equilibrio y la placidez de mis horas sin nombre. Y por primera vez, me sentí culpable. Por él, por ellas, por mí.


Pero ahora se que nunca fui tan yo. Que nunca me mostré tan auténtica y desnuda. Tan imperfecta... Fui lo mejor y lo peor de mí misma. Y solo por eso, mereció la pena.


Elegí lo que veía y lo que sentía. Hice caso a mi corazón y busqué en mi tiempo reservado a la locura la razón y la respuesta a todas las preguntas.
Ofrecí mi cuello. Y supe que era dulce y suave el yugo que ceñía sobre él. Fue hermoso y tierno. Y sincero por mi parte.

De todo lo demás, ya no me acuerdo...


IN TRUTINA- CARMINA BURANA/ KARL ORFF


martes, 1 de junio de 2010

EL VIOLINISTA ENTRE LAS NUBES



Anoche soñé con nubes y bailes entre estrellas. Un violinista vestido de plata tocaba un vals con una sola mano y con la otra me decía hola, encaramado en perfecto equilibrio sobre un cuerno de la luna.

Al despertar me recordé a mí misma danzando de puntillas y sin hacer ruido, con los ojos cerrados, mi melena acariciando la espalda desnuda, dejándome mecer por el ritmo dulce de una sonata inventada. Y no se por qué, enredada aún entre unas sábanas tan azules como el cielo de mi sueño, me sentí bien y me invadió un dulce bienestar y el deseo de comerme el día y la vida a bocados.

Supongo que es lo que tienen los sueños bonitos. Que es maravilloso dormirlos aunque resulte duro verlos amanecer, alejarse poco a poco. Contemplar cómo se estrellan contra el asfalto de la realidad y se desvanecen con un ligero plof, como si fuesen pompas de jabón.


Me gusta soñar... A veces lo hago despierta. A veces, estoy dormida. Me gusta abandonarme y volar muy lejos de mí misma, sin ser consciente de que más dura será la caída al despertar. No quiero renunciar a mis sueños.

Aunque sean tan así. Caprichosos y etéreos. Efímeros. Alguien dijo que la vida no es más que un sueño contínuo. Tal vez vivir no sea otra cosa que una colección de imágenes pequeñitas que se suceden y van y vienen y se golpean contra la vida real explotando en pedazos de nada, salpicando las aceras como globos llenos de agua.

Yo no se si olvidaré mi sueño. Probablemente esta misma noche me suba a un columpio que me lleve hasta la otra orilla, que me eleve y me empuje más allá de mi propio horizonte. Probablemente mañana a estas mismas horas, mi razón niegue que por unas horas, me puse un tutú y unas zapatillas nuevas para moverme al compás que marcaba una sombra de hojalata.

Hoy compré flores de camino a casa y las coloqué en mi mesa. Ya no recordaba esa vieja costumbre mía de llenar de primavera las esquinas y las horas. Quizá el invierno ha sido demasiado largo...

Y ahora mismo, mientras escribo esto puedo oler el tenue aroma de las margaritas blancas y naranjas. Lo mismo que si cierro los ojos aún puedo escuchar la melodía que acompañó mi danza nocturna.

Por eso tengo la esperanza de que cada vez que suene un vals, regrese a mí la imagen del violinista que una noche cualquiera me hizo flotar entre las nubes. Porque la música estará para siempre. Seguro...

¿Bailamos?

LEONARD COHEN/ TAKE THIS WALTZ