martes, 16 de junio de 2009

LUNA Y SOL

MADEMOISELLE LUNE (LES TOILES D'AZ)

Llena, menguante, creciente, ausente...
Siempre la luna
Que viste los paisajes de gris marengo
Que envuelve a los amantes en halos
De lunática tristeza...

A veces la contemplo desde mi ventana
Redonda como un queso
Iluminando el agua...

Otras veces no puedo encontrarla
Sobre los tejados de la ciudad...

Pero sé que está ahí,
Siempre está ahí,
Aunque no pueda verla...



MADEMOISELLE SOL (LES TOILES D'AZ)

Yo soy yo y mi melena rubia (castaña).

Cálida como el sol...

Me gusta el sol

Lo necesito para sentirme bien

Busco su luz, ausente casi siempre

En esta tierra en que me tocó nacer

Bruma, niebla, nubes...


Rayos que abrazan,

que calientan la piel,

que tiñen el mar de azul esmeralda,

y yo que siempre tengo frío...

jueves, 11 de junio de 2009

LOS RETALES DE LA VIDA

Antes, las montañas rusas no me daban miedo... Era capaz de esperar horas a la cola para subirme en cualquier trasto de feria, cuanto más salvaje mejor...
Antes había días en los que cada pequeño instante era nuevo, y había mil momentos en los que era capaz de percibir que estaba descubriendo los pequeños misterios de la vida...
Con el paso del tiempo he perdido mi capacidad para sorprenderme, para ilusionarme... No, no es cierto. No lo he perdido. Simplemente he ido dejando agazaparse en un rincón de mi mente la espontaneidad, la locura, la irracionalidad... Imagino que obligada por las circunstancias, quizá simplemente por cansancio o por costumbre. Imagino que cuando tantas veces te repiten las cosas, acabas creyéndotelas. Imagino que cuando todo el mundo espera algo de tí, terminas sucumbiendo...
Alguien me dijo hoy que hacia atrás ni para tomar impulso...
Pero yo no estoy tan segura.
Y es que extraño tantas cosas de mí... Me echo de menos a mí misma en tantas ocasiones...
Cuentan que la memoria es selectiva, que olvidamos lo malo y nos quedamos con lo bueno. Tal vez sea así.
Tal vez sea simplemente miedo al futuro. O a la muerte, al sufrimiento, a la enfermedad, al dolor, a perder a los que quiero, a perder lo que quiero...
Lo que sí se es que soy plenamente consciente del paso del tiempo. Cada pequeña arruga es el anuncio del tiempo que vendrá, es el recordatorio de que ya nada volverá a ser igual... En realidad ya nada es igual.
CELTAS CORTOS/ RETALES DE UNA VIDA

miércoles, 3 de junio de 2009

COMO AGUA PARA CHOCOLATE


Qué podría decir de este libro que he leído tantas veces... qué podría decir de la película que he visto tantas veces...
Este libro es una novela de amor que relata la vida de una muchacha que sufre a causa de las tradiciones antiguas de que la hija más pequeña tenía que cuidar a su madre, creció en la cocina la cual era su único consuelo, sus platillos tenían diferentes efectos según el carácter y comportamiento de la persona que los comía. Cocinar, era su único escape a los problemas que le causaba haberse enamorado, al dolor de no poder estar con el amor de su vida, del golpe fatal que fue para ella saber que el hombre que amaba se casaría con su hermana, de las humillaciones y golpes de su madre y la perdida de la persona que la crío y quiso más que su propia madre; paso por tantas dificultades que cuando sintió que había encontrado de nuevo el amor se dio cuenta de que seguía amando a ese hombre que a pesar de todo era su más grande y único amor. Ella siempre luchó por romper esa tradición que parecía ser su maldición. Cuando por fin pudo librarse de todo lo que le impedía ser feliz y estuvo en el momento más culminante de su querencia, sufrió la perdida del hombre que amaba. Al fin de la novela logra su objetivo y muere a causa del fuego de su combinación de amor y pasión.



Todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior que no podemos encender nosotros solos. Todos necesitamos el aliento de la persona amada... Una palabra, una caricia, un sonido, algo que dispare nuestro corazón... Cada persona tiene que descubrir qué produce la combustión que nutre de energía su alma.

Pero si no hay detonador, la cajar de cerillas se humedece, y ya no podremos encencer ni uno de ellos...




Y cocinar la receta de la pasión...


En un momento se quedaron solos Pedro y Tita, Pedro la tomó en sus brazos y la llevó al cuarto oscuro que en ese momento tenía cirios encendidos, una alfombra de pétalos de rosas y sábanas de seda... Cada uno pensó que el otro lo había preparado y fueron entonces prisioneros de su pasión, y por fin pudieron estar uno dentro del otro...
En un momento Tita se dio cuenta que Pedro se había muerto a causa de un infarto provocado por la intensidad del momento, porque por fín había amado a la mujer de sus sueños.
Entonces ella empezó a comerse uno a uno los cerillos que un día le había dado el Dr. Brown provocando así su muerte junto al amor de su vida y el rancho completo se incendió.

Cuando Esperanza volvió solo encontró cenizas y un libro de cocina que narra en cada una de sus recetas ésta historia de amor enterrada. Dicen que bajo las cenizas floreció todo tipo de vida, convirtiéndose en uno de los terrenos más fértiles de Piedras Negras...



Encender las cerillas que duermen en nuestro interior, hasta que sólo queden cenizas y un libro de cocina que hable de pétalos de rosas, codornices y sangre que se disuelve. Buscar el camino que olvidamos al nacer y que nos lleva a reencontrarnos con nuestro origen.
Ser y estar en definitiva como agua para chocolate.

jueves, 21 de mayo de 2009

2046






Un periodista y escritor free lancer se aloja en el cuarto 2046 de un hotel, en el cual reflexionará sobre los significados y misterios de su vida amorosa, todo eso relacionado con una novela de ciencia ficción que escribirá, en la cual una androide con sentimientos retardados no se dará cuenta de que ama al personaje hasta que ya es demasiado tarde. La trama representa una metáfora sobre las diferentes maneras de superar los amores imposibles del pasado y el miedo al amor futuro, a través de diferentes historias con el nexo común del protagonista.

Él era escritor. Creía escribir sobre el futuro, pero en realidad era el pasado. En su novela, un misterioso tren salía de cuando en cuando con dirección al año 2046. Todos los que subían a él lo hacían con el mismo propósito: recobrar los recuerdos perdidos. Se decía que en 2046 nada cambiaba. Nadie sabía a ciencia cierta si eso era verdad, porque ninguno de los que viajaron regresó jamás. Con una excepción. Él estuvo allí. Se marchó voluntariamente. Quería cambiar.


La lección de vida es inevitable. Éste es un relato sincero acerca de las verdades de las relaciones de pareja. Maravillosa la metáfora de las androides, del tren que pasa pero nunca vuelve, de los amores perdidos y nunca olvidados, amores que intentamos que sean igual al anterior sin darnos cuenta de que todos son distintos.


2046 es de esas películas que odias o amas, como toda buena obra maestra.
Tal vez para entenderla en toda su magnitud sea necesario haber visto primero Deseando Amar.


De todos modos, yo no lo había hecho y caí rendida ante la historia que Wong Kar Wai plasma con maestría, el preciosismo de las imágenes, la intensidad de los momentos, de los silencios, de las miradas, de una banda sonora impecable...



No se puede recuperar lo perdido, el único tiempo que merece la pena vivir es el presente...

Un universo casi magnético de mentiras, amores idealizados, amores imposibles, promesas rotas, todo un mundo de sensualidad onírica.



Porque a veces desearíamos borrar los recuerdos, pero entonces perderíamos nuestra identidad, no seríamos nosotros...



Somos un todo, nuestro pasado nos hace ser el presente y probablemente condicione también nuestro futuro.



El amor es una cuestión de oportunidad. No sirve de nada conocer a la persona idónea demasiado pronto o demasiado tarde. Si yo hubiera vivido en otro lugar, mi historia podría haber tenido un final muy diferente.

Otro lugar, otro final, ahora todo está más claro...



2046/ MAIN THEME










2046/ ADAGIO





2046/ SIBONEY (CONNIE FRANCIS)



miércoles, 20 de mayo de 2009

GODIVA



A Godiva nunca la quisieron…


Godiva en realidad no se llama Godiva. La bautizaron con desgana y le pusieron el nombre de su abuela por puro aburrimiento, por desidia...


Pero ella decidió llamarse así el día que leyó no recuerda dónde, la historia de esa mujer, que tuvo la valentía de cabalgar por el pueblo desnuda, sin más vestidura que sus largos cabellos…
Porque así se sentía siempre. Desnuda. Desnuda su alma, desnuda toda ella… Transparente, etérea, indefensa ante la intensidad de sus propios sentimientos. Claro que ella no era valiente, ella sólo quería que la quisiesen...


El día que cumplió quince años abandonó para siempre el hogar que no era un hogar, aquella casa llena de silencios, de reproches, de gestos huraños, aquella casa en la que desearía no haber vivido jamás.


No tenía qué añorar. Había venido al mundo por accidente y como tal se sentía, como un mero siniestro del destino, como un error imperdonable, como la nada en medio del infinito…

Y se inició en el difícil arte de la autodestrucción. Subió sin pensarlo en la montaña rusa de la vida, y jugó sin descanso a la ruleta rusa de la muerte…
Regalaba su cuerpo esperando a cambio un poco de calor y regalaba su alma en cada encuentro, con la esperanza vana de sentir, de vivir la experiencia del afecto incondicional, la sensación de una caricia gratuita, las cosquillas de un te quiero murmurado al oído…


Ahogaba la frustración en vasos de alcohol y lágrimas, y cuando eso no era suficiente, cuando ni siquiera el vodka conseguía anestesiar su dolor, recurría a la heroína para viajar a ese lugar deseado que no encontraría jamás. A ese lugar añorado que sin duda existía, pero en el que ella no tenía derecho de admisión…


Y un día tuvo la certeza de que ya no merecía la pena vivir. Descubrió que los sueños se habían inventado para otros, para otras vidas, para todos menos para ella.
Y se encerró en casa a esperar a la muerte, pero la muerte no venía.


La invocó con todas sus fuerzas, la llamó a gritos desde la ventana, la buscó entre la basura que se acumulaba en los rincones, la deseaba con el mismo anhelo con que se desea al amante imposible.


Se convirtió en su propio fantasma, en un ectoplasma de cabellos y agua que vagaba sin rumbo por los pasillos de aquella tumba hedionda que alguna vez pretendió convertir en algo parecido a un nido.


Abandonada a su propia locura, con su larga melena como único vestido, cerró la puerta tras de sí, decidida a no volver jamás...Pálida, toda huesos y piel, cicatrices en el alma y cicatrices en el cuerpo, vagó por las calles, descalza y buscando a su amiga la desesperanza.
No recuerda nada más.
........................
Cuando despertó vio a una mujer vestida de blanco, una mano extraña que por primera vez en su vida, le regaló un gesto espontáneo de cariño:

.- Has despertado, te pondrás bien.Podía haber sido mucho peor. Menos mal que el coche iba despacio... Recuerdas como te llamas?
.- Sí claro... Mariluz, como mi abuela.


Y creyó ver a una mujer como ella caminando desnuda por la ciudad, buscando la muerte, ya que la muerte no había tenido la compasión de ir a su encuentro...


Pero cerró los ojos. Y volvió a dormirse murmurando muy bajito, Mariluz, me llamo Mariluz... creo.




LEONARD COHEN/ LADY MIDNIGHT

lunes, 18 de mayo de 2009

ESTADOS DE ANIMO ( BENEDETTI EN LA MEMORIA)

Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas.
Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones
una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza confiando en que una tarde
te acerques y te mires, te mires al mirarme.

M. Benedetti

Subir y bajar...

Ascender al cielo y al infierno. Sentir que todo es efímero, que todo pasa, que en realidad nada permanece, que las más altas torres son inexpugnables, que no existe la solidez de la esperanza.

A veces mar y a veces montaña. Profundidad oscura, profundidad azul.

Colinas elevadas, hielo cerca de las nubes, nieve en las manos.

Fuego, volcán y lava.

Sentir todo y no sentir nada. Querer sentir y no encontrar el hilo invisible que me conduce a las palabras que sólo son eso, palabras... Querer no sentir y morir por dentro.

Paz, reposo, refugio y marea.

Arbol y raíz, arbol sin raíz. Estrella fugaz, cometa errante.

Niña y mujer. Cuerpo y alma. Te quiero, no te quiero, te quiero, no te quiero...

Son sólo estados de ánimo.


BRYN CHRISTOPHER/ THE QUEST

jueves, 14 de mayo de 2009

... DE MI VIDA (PAO)


Es la persona más divertida que he conocido jamás...
Fuimos novios durante algún tiempo. Novios?
Eramos demasiado jóvenes. No, no fuimos novios. Salíamos juntos.
Alto (cómo no), moreno, desgarbado.
Feo. Feo para mí. O eso era lo que me decía todo el mundo...
¿Cómo puedes salir con él? Tú eres mucho más guapa...
Y eso que tendrá que ver...
Pero éramos jóvenes y la vida nos separó.
Un día le dije que no podíamos seguir, que casi no nos veíamos, que nuestras vidas eran como el agua y el chocolate. Que no lo quería como él me quería a mí, que...
Y lo ví llorar por primera vez, él que siempre se estaba riendo...
Cuando nos despedimos, me dijo que era la mujer de su vida.
Hoy nos encontramos en la calle. Y me invitó a tomar un café.
Y charlamos, nos reímos, recordamos viejos tiempos...
Un par de besos y un a ver si nos vemos más, parece mentira que seamos casi vecinos...
.- Sigues siendo la mujer de mi vida, me dijo.
Y yo no supe qué contestarle. Esa curiosa seguridad de que siempre me han querido más de lo que yo lo he hecho me ha atenazado la garganta...
.- No seas tonto, anda camina...
Y siguiendo el rastro del mar por el paseo, sentí sus ojos clavados en mi espalda mientras me alejaba, y la misma sensación de culpabilidad y tristeza que me invadió veinte años antes cuando no pude decirle que el no sería nunca ni el hombre ni el amor de mi vida...
PABLO MILANÉS/ EL AMOR DE MI VIDA